L, de Londres.

Recorrí parte de esta ciudad con relativamente poco entusiasmo, ante todo sinceridad,no es que me llamara precisamente la atención.

Una amiga fue mi guía turística y sí, acabó contagiandome su gusto por la metropolis.

Día nublado, lluvia a ciertas horas en las que la única via de escape fue refugiarnos en un museo la primera vez que el agua era soportable, la segunda mientras andabamos debajo de un puente lo que cual fue de gran ayuda.

Unos 12 kilometros andando, no “underground” ni autobuses.

Pasamos por los lugares imprescindibles que hay que visitar y por otros que no lo son tanto, los que a mi me gustan más.

Y al llegar a “Buckingham Palace” la felicidad inundó mi rostro,tanto o más que cuando entramos al “Disney Store” que hay en “Oxford Street”.

En ese lugar, en teoría se rodó parte de la serie de “Sherlock Holmes”, seguramente era la única recreando lo que pasaba en ese capítulo,haciendo fotos a los soldados tras las rejas, dejando la realeza en un segundo,tercer, o quinto plano.

Y para acabar, mientras llegabamos a la parada del autobus para regresar a Oxford nos despidieron con pompas de jabón.

Sin duda, por detalles así y más es una ciudad con encanto.

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El reencuentro, después de 12 años.

Ves a una persona tan especial después de tanto tiempo y te entra un poco el pánico, es mucho tiempo y sí es la misma persona de alguna manera o eso igual no lo sabes pero todo fue increíble.

Era como si no hubiera pasado el tiempo, cada broma algo natural, algo típico entre nosotros.

Sin duda, si no fuera gracias a él este viaje hubiera sido un lugar en el que estuve sin recuerdos.

Es lo bueno, crear recuerdos espontáneos que sigan en tu memoria meses,años después.