Tiempo de espera

Personas que llegan, personas que se van, que van a hacer un cambio de tren o a buscar a alguien, hay muchas historias en una estación de tren, unas más entretenidas que otras, unas tristes, otras felices, sin mucho que contar pero historias al fin y al cabo.

A riesgo de que se me congelen las manos mientras me surge todo esto, me alegro de estar aqui en un lugar donde pasa tanta gente de un lado a otro, donde pocos se paran y aquí estoy yo sentada, esperando a mi tren, es lo que tiene llegar antes, la espera.

Y quien no llega antes también tiene que esperar por mucha prisa que tenga, a que el panel que indica los andenes avise que ya llega o a encontrar la dirección, ya sea subiendo escaleras o bajando por el ascensor o andando o corriendo.

Ahí es cuando se detecta a los pacientes o impacientes.

Me da la imprensión de que es el tren de la vida, así que imaginaos, estáis en ese anden un día de Enero esperando, con los años congelados en la parte de la que viene el tiene y en movimiento ese tiempo en la que llega el destino a recogerte,no sabes si subir o no pero sabes que hay una aventura delante de ti,no sabes si si es algo aburrido o todo lo contrario,si va a ser corto o largo pero sabes que hay algo o alguien esperando a que tu llegues.

O a lo mejor todo es mucho más simple que mis palabras y simplemente se trata de subir al tren,esperar a que llegue tu parada y bajarse sin más,no hay más historia que esa.

O tal vez hay mucho más pero eso sólo lo sabemos tú y yo querido viajero.

Ya sea una u otra cosa te animo a que vayas a ese andén y llegues a tu destino,que disfrutes ese viaje y muchos más.

Escribir esto en una estación de Reino Unido, un día de diciembre, de frío, y publicarlo ahora, sin duda esperar y revisar los borradores merece la pena, la ironía de hacerlo ahora en verano, con calor, es incluso divertida.